Cuando la ansiedad habla primero
La ansiedad suele adelantarse. Aprender a responder después de escuchar a Dios cambia el día entero.
6 minutos · Eliana López
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Filipenses 4:6-7
La ansiedad rara vez toca la puerta: entra y empieza a hablar. Y lo peor es que suena razonable.
Pero la ansiedad no es profecía. Es una voz que exagera el futuro y minimiza a Dios.
Hoy vas a hacer algo distinto: antes de responderle a la ansiedad, vas a hablarle a Dios. En ese orden.
Oración
Padre, te entrego lo que me quita el sueño. No quiero vivir adelantándome. Quiero vivir confiando. Amén.
Para pensar
¿Qué preocupación estoy alimentando con pensamientos que aún no son reales?
Acción práctica
Escribe tu preocupación en el diario y debajo escribe una verdad que la confronte.
Para compartir
“La ansiedad no es profecía.”